Septiembre de 2007: El amanecer de una aventura.
Por aquel entonces, mi grupo de amigos se amplió y reforzó más que nunca: Me había asentado por completo en la familia de la Esculta Kim, una gran piña de alborotados adolescentes ansiosos por descubrir un mundo que se mostraba ante ellos casi por primera vez, exhibiendo un enorme abanico de problemas, maravillas y posibilidades. Miré a los ojos a la aventura de la vida y le dije que no le tenía miedo. Me zambullí a sus turbulentas aguas con "la canción de nuestra vida" en el corazón e hice unos largos con una sonrisa en el rostro. Aquello me gustaba.
Siempre recordaré con cariño el fenómeno "Fotolog" que arrasaba en aquel entonces. Cualquiera tenía la oportunidad de subir una foto diaria acompañada de un texto y, con mayor o menor gracia, presentarla a sus "FF's", quienes podían disfrutarla, cotillear, responder, comentar...
Fotolog era un claro ejemplo de cómo la vida debería ser : La foto diaria te ayudaba a no perderte en el mal de las horas vacías y a recordar con alegría, pesar, tristeza o euforia, cualquier detalle que hubieras vivido y quisieras compartir con tus allegados. Había un tope: Solo podían comentar 20 personas en cada actualización. Ésto hacía que todo el mundo se esforzara por llegar al máximo de comentarios por medio de fotos curiosas o textos ingeniosos que llamasen la atención. Inconscientemente, cada instante perdido en una red social tan simple como lo era Fotolog se invertía en pos de la originalidad, la autosuperación y la búsqueda de reconocimiento. Dado el caso, también se podía actualizar la página de un/a amig@, o que él/ella te actualizara a ti, fortaleciendo a su modo los lazos entre las personas y fomentando la comunicación. Posiblemente fuera ésta la red social más amigable y completa que he conocido nunca.
Y así pasaron los días. Cada semana tenía sus anécdotas, cada instante su propósito. Fue la mejor época de mi vida, y vivía con intensidad en todo momento.
Septiembre 2009: Muerte de un aventurero
Luego llegó Tuenti. Fotolog perdió seguidores y sus usuarios migraron a la red social española del guiño azul. Una copia del facebook (que arrasaba en el ámbito internacional) bastante mal terminada que permitía subir fotos a piñón, etiquetar, y perderse en contactos sin dejar trabajar al cerebro para nada en absoluto, reduciendo drásticamente las oportunidades para la originalidad o la autosuperación. Fue un cambio repentino que, aún ofreciendo más comodidades, nos lavaba el cerebro con mayor facilidad sin aportar nada a cambio.
No culpo a Tuenti de nada. Apareció en mi vida en un mal momento. Iba nadando por el salvaje oleaje de las resoluciones y la aventura y vi llegar a un helicóptero que dejó caer una escalera. Una voz me dijo "¡ven! ¡Recorramos el mar desde aquí, secos y lejos de los peligros submarinos!" y como un tonto, accedí. Subí al vehículo y volé observando la acción desde la quietud.
Y "Tuenti" solo era una de las miles pegatinas que el cachivache tenía pegadas en su carcasa, como "sponsor". La publicidad era grande, pero fue mi voluntad la que cayó. Sucumbí a lo fácil.
Largo tiempo pasé mirando el azul desde las alturas, sin darme cuenta de que la brisa en mi rostro desde la compuerta inferior del helicóptero era tan material como satisfactoria. La vida marina pasaba bajo mis pies, y estuve a punto de dejarla pasar sin más. Sin embargo, durante un instante, pude vislumbrar en un pececillo el reflejo de mi yo pasado nadando contra la marea. Sin pretenderlo, caí de nuevo al agua y comencé a seguir al banco de pezqueñines que pasaban por ahí. Primero con torpeza, luego... cada vez con más confianza.
¿Qué es madurar? Siempre he dicho que madurar es comprender el funcionamiento del mundo, de forma que uno pueda ser capaz de hallar satisfactoriamente la solución a sus problemas. Sigo pensando así, pero veo necesario añadir una coletilla. Quiero comprender el funcionamiento del mundo, de forma que pueda ser capaz de hallar satisfactoriamente la solución a mis problemas, pero disfrutando el camino y aprendiendo de él.
Dejando de lado la metáfora, me he dado cuenta de que he cambiado. Veo lo que escribí antaño... en Fotolog, mis espacios de messenger... y me veo incapaz de redactar en el mismo tono de entonces: Transmitiendo la misma satisfacción por el día a día y la misma emoción por lo que viene después. Quiero recuperar ese sentido de la aventura y ese goce de vivir. Quiero desprenderme de horas muertas y quiero abrirme a mis pensamientos e impulsos más furtivos.
Ya ha empezado. Poco a poco, el espíritu de la aventura renace en mí con más fuerza y consciencia que nunca. He recuperado el amor por la llegada de los sábados por la mañan gracias al brillo en los ojos de ciertos pezqueñines al llevarme el silbato a los labios y pitar una G en morse. Y se que el resto llegará pronto. Pronto, aunque con esfuerzo de mi parte, las horas muertas serán cosa del pasado.
Espero que entendáis, aunque solo sea ligeramente, cómo relaciona mi cerebro a "Tuenti" con el periodo de inactividad más grande de mi vida: Simplemente llegaron al mismo tiempo, lo que crea una relación directa.
Hoy he cerrado definitivamente mi cuenta de tuenti. Amigos con los que perderé contacto porque sólo tenía acceso a ellos desde ahí, eventos de los que no me enteraré porque todas mis redes estaban ahí, fotos que no disfrutaré... Aún así, creo que es algo necesario para convencerme a mí mismo de mi resolución.
El aventurero VIVE.